Trazabilidad

La trazabilidad hace tiempo que dejó de ser un valor añadido opcional: es la base de toda cadena de distribución fiable. Ya se trate de alimentos, productos farmacéuticos o bienes técnicos: quien necesite saber en todo momento de dónde procede un lote, qué recorrido ha seguido y dónde se encuentra en ese momento, necesita conceptos claros, normas uniformes y procesos integrados.

Sin embargo, la realidad en muchos almacenes y áreas de envío es muy diferente: un etiquetado incompleto, un registro inconsistente de los datos maestros y discontinuidades en los sistemas que, en caso de emergencia —por ejemplo, en una retirada de productos—, suponen una pérdida de tiempo muy valiosa. Aquí es precisamente donde entra en juego esta guía.

Descubrirá qué significa la trazabilidad en el ámbito logístico, en qué se diferencian el seguimiento (tracking) y la localización (tracing), y qué papel desempeñan en la práctica los estándares GS1 establecidos, como el SSCC, el GTIN o el EPCIS. Además, le mostramos cuáles son las obligaciones legales aplicables y cómo lograr una implementación correcta, desde la gestión del reabastecimiento hasta la logística multicanal operativa. PackageHERO® le acompaña en este proceso con sólidos conocimientos prácticos para cada paso.

¿Qué es la trazabilidad? – Definición y objetivo

En esencia, la trazabilidad —conocida en inglés como «traceability»— se refiere a la capacidad de seguir en todo momento el recorrido de un producto, un lote o una materia prima a lo largo de toda la cadena de suministro. Este concepto abarca la genealogía completa del producto: ¿quién ha adquirido, transformado o cedido qué, cuándo y de quién? Es fundamental que se trate de un sistema de información actualizado de forma continua a lo largo de todas las etapas, y no de una documentación puntual.

El Reglamento (CE) n.º 178/2002, que entró en vigor el 28 de enero de 2002 y cuya aplicación es obligatoria desde el 1 de enero de 2005, regula precisamente este requisito: Obliga a las empresas a garantizar una trazabilidad completa desde la producción inicial hasta el último punto de venta, el denominado «point of sale». En este contexto, es importante diferenciarla del mero etiquetado: el número de lote, el número de serie o la fecha de consumo preferente son requisitos técnicos; la trazabilidad es el sistema global que agrupa estos datos en un flujo de información estructurado. La norma ISO 22005, publicada por primera vez en 2007, se considera el marco reconocido internacionalmente para la implantación sistemática de este tipo de sistemas de gestión de la trazabilidad, sin que ello implique una obligación general de certificación.

Seguimiento frente a localización: comparación entre el seguimiento hacia adelante y hacia atrás

Dentro de un sistema de trazabilidad se pueden distinguir dos procedimientos complementarios que, en la práctica, se agrupan bajo el término «tracking y tracing», pero que, desde el punto de vista operativo, abordan direcciones opuestas. El «tracking» se refiere al seguimiento hacia adelante a lo largo de la cadena de suministro, es decir, la capacidad de determinar, partiendo de un punto de partida conocido, hacia dónde se ha transferido un producto o un lote (hacia abajo). La pregunta inversa —¿de dónde procede este producto?, ¿a qué lote pertenece?, ¿qué proveedor anterior lo ha suministrado?— se responde mediante el «tracing», es decir, un seguimiento específico hacia atrás (upstream).

En este contexto, el término «trazabilidad inversa» se entiende deliberadamente como un seguimiento sistemático del origen, el lote y el proveedor, y no, expresamente, como un proceso de devoluciones. Ambas direcciones recurren a los mismos puntos de datos estructurados, que deben registrarse y transmitirse de forma clara en cada etapa de la cadena de suministro. Los requisitos legales mínimos para esta ruta de datos se detallan en el apartado dedicado al marco jurídico (→ Marco jurídico).

Seguimiento: seguimiento a lo largo de la cadena de suministro

El seguimiento en la fase posterior no muestra su utilidad práctica en la indicación de la dirección, sino en la precisión de los datos registrados para cada tipo de estación. En la planta de producción se registran el número de lote, el GTIN y la fecha de producción como evento inicial. Al pasar al transportista, se añade el SSCC de la unidad de envío como identificador de la unidad (→ apartado SSCC/NVE). En el centro de distribución se registran el escaneo de entrada, la ubicación de almacenamiento y, en su caso, un lote de traslado; en el destinatario comercial, un escaneo de entrada de mercancías completa la ruta de datos con la fecha de recepción y la referencia del pedido.

Para productos de especial valor o críticos en materia de seguridad, el SGTIN (Serialized GTIN) ofrece una opción de ampliación: complementa el seguimiento basado en lotes con un número de serie único para cada pieza individual y permite así una genealogía completa hasta el nivel de pieza, independientemente del contexto del lote. Allí donde se utiliza el SGTIN, cada unidad puede tratarse como un objeto de seguimiento independiente, incluso si, a lo largo de la cadena de suministro, pasa de una unidad de envío a otra. En el ámbito de los productos sanitarios se da un caso de aplicación obligatorio desde el punto de vista normativo: el Reglamento (UE) 2017/745 (MDR de la UE) exige para los productos sanitarios a partir de la clase I una Identificación Única del Dispositivo (UDI) que, en cuanto al soporte, sigue la lógica del SGTIN. Cada dispositivo debe estar provisto de un soporte UDI legible por máquina que contenga tanto el identificador del producto (DI, que corresponde al nivel GTIN) como el identificador de producción (PI, que corresponde al nivel de número de serie o de lote). Los datos del UDI deben registrarse en la base de datos europea EUDAMED, con lo que la trazabilidad unidad por unidad en este segmento ya no es una opción de optimización, sino un requisito mínimo legal.

Trazabilidad: seguimiento del origen, el lote y el proveedor

En la práctica, el seguimiento hacia atrás plantea mayores exigencias en materia de trazabilidad que el seguimiento hacia adelante, ya que los procesos de producción reales rara vez permiten una correspondencia lineal uno a uno entre el lote de entrada y el de salida. Hay tres situaciones que dificultan estructuralmente la trazabilidad de los lotes:

La «división de lotes» se refiere a la distribución de un lote de entrada en varios lotes de salida, por ejemplo, cuando un envase de materia prima se utiliza para dos ciclos de producción. En este caso, el seguimiento debe poder asignar ambos lotes de salida al lote de origen común. Aún más complejo es el problema de los lotes mixtos (problema de múltiples ingredientes): cuando en una fase de producción se combinan ingredientes procedentes de diferentes lotes de suministro, se generan lotes de salida que se remontan a varios lotes de origen. Sin una documentación explícita de estas relaciones «n a m» en el sistema, ya no es posible reconstruir completamente la genealogía del producto de forma retrospectiva. En tercer lugar, surgen lagunas en las fusiones de lotes en la logística cuando se trasladan conjuntamente palés con distintos lotes de producción del mismo GTIN sin que se mantenga la referencia del lote por unidad comercial.

Una cuarta situación de complejidad surge en las divisiones transfronterizas de lotes: si un lote de entrada se divide entre centros de producción de distintos países —por ejemplo, la UE y el Reino Unido tras el Brexit—, se enfrentan diferentes requisitos nacionales de trazabilidad y plazos de conservación. En el Reino Unido se aplican desde 2021 normativas independientes de «retained law» (ley retenida), cuyo contenido coincide en gran medida con la legislación de la UE, pero que se aplican a nivel nacional y pueden dar lugar a obligaciones de documentación diferentes en casos concretos. Un sistema de trazabilidad debe tener en cuenta esta divergencia para cada sublote y registrar la base jurídica aplicable en cada caso.

Estas cuatro constelaciones de complejidad muestran que el rastreo ascendente no es solo una cuestión de disponibilidad de datos, sino una decisión de modelización estructural. El capítulo 5 de la norma ISO 22005 exige expresamente que las relaciones de transformación entre la unidad de entrada y la de salida se definan como componentes explícitos del sistema, y no como una reconstrucción a posteriori. El hecho de que el sistema pueda representar desde el principio algunas de estas relaciones determina hasta dónde llega realmente la trazabilidad en caso de incidente (→ identificación de lotes y datos maestros).

Retirada de productos y seguimiento de lotes: por qué la trazabilidad es fundamental

Una retirada de productos no se lleva a cabo como una decisión aislada, sino como un proceso estructurado con fases claramente definidas, y cada fase plantea requisitos específicos para el sistema de trazabilidad:

  • Detección del incidente: se identifican defectos de calidad, contaminación o riesgos para la seguridad, ya sea de forma interna mediante controles propios o de forma externa a través de notificaciones de los clientes o de las autoridades. El sistema debe proporcionar en ese momento el número de lote afectado como punto de partida.
  • Identificación del lote: a partir del número de lote, se determinan todos los lotes, unidades de envío (SSCC) y ciclos de producción afectados. En el caso de lotes mixtos, deben desglosarse hacia atrás todos los lotes de entrada afectados. El objetivo es obtener un balance completo de las cantidades dentro de los plazos exigidos por las autoridades.
  • Notificación a los destinatarios: el seguimiento hacia adelante proporciona la lista de todos los destinatarios a los que se ha suministrado por cada SSCC afectado. Las empresas que cuentan con un seguimiento continuo del SSCC pueden delimitar con precisión el volumen de mercancía afectado, ya que se identifican de forma específica solo los destinatarios y las unidades realmente suministradas, en lugar de bloquear preventivamente surtidos completos. Las notificaciones deben documentarse de forma verificable; la falta de datos de los destinatarios imposibilita una información específica.
  • Retirada del mercado: recuperación física o bloqueo de la mercancía en las instalaciones del destinatario. El SSCC permite la identificación incluso cuando los envases originales ya se han abierto, siempre que se haya registrado de forma continua a nivel de unidad.
  • Notificación a las autoridades: De conformidad con el artículo 19 del Reglamento (CE) n.º 178/2002, las empresas del sector alimentario están obligadas a informar sin demora a la autoridad competente cuando un producto no cumpla los requisitos de seguridad alimentaria. La notificación debe incluir los datos del lote, las cantidades afectadas y el paradero de la mercancía, información que solo una cadena de datos completamente actualizada puede proporcionar a tiempo.

Por lo tanto, la retirada de productos y la retirada del mercado no son situaciones excepcionales que puedan gestionarse de forma puntual, sino escenarios para los que el sistema de trazabilidad debe estar preparado estructuralmente.

Comunicación en situaciones de crisis: facilitación de información a las autoridades y organismos afectados

Si la trazabilidad falla en caso de incidente o si el seguimiento de lotes pone de manifiesto un riesgo para la seguridad, entran en funcionamiento dos sistemas de notificación e información jurídicamente bien diferenciados, que deben distinguirse con precisión en cuanto a su contenido.

RASFF y autoridades nacionales — Seguridad alimentaria según el Reglamento (CE) n.º 178/2002: El RASFF (Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos) de la UE distingue tres tipos de notificaciones: «Alert Notifications» para productos que ya se encuentran en el mercado y que suponen un riesgo grave; notificaciones informativas para productos que presentan un riesgo, pero que no requieren una reacción inmediata; y notificaciones de rechazo en frontera para envíos rechazados en las fronteras exteriores de la UE. El artículo 50 del Reglamento (CE) n.º 178/2002 obliga a los Estados miembros a transmitir sin demora las notificaciones del RASFF; en la práctica, se establece como marco orientativo de la práctica ejecutiva nacional una capacidad de respuesta en un plazo de 24 horas tras la consulta de las autoridades; no se trata de un plazo límite codificado legalmente, sino de un criterio consolidado por las autoridades competentes. A nivel nacional, la coordinación corre a cargo de las autoridades de control alimentario de los estados federados, así como de la Oficina Federal de Protección del Consumidor y Seguridad Alimentaria (BVL); la información pública destinada a los consumidores se publica a través del portal lebensmittelwarnung.de.

Ley de la Cadena de Suministro (LkSG): ámbito de trazabilidad diferente: La LkSG, que entró en vigor el 1 de enero de 2023, sigue un enfoque fundamentalmente diferente al de la trazabilidad basada en lotes según el artículo 18 del Reglamento (CE) n.º 178/2002. No obliga a las empresas a mantener un historial del producto, sino a cumplir con las obligaciones de diligencia debida en materia de derechos humanos y medio ambiente frente a los proveedores directos y —en caso de indicios concretos— indirectos. En el momento de su entrada en vigor, la ley se aplicaba inicialmente a las empresas con 3 000 o más trabajadores en el territorio nacional; desde el 1 de enero de 2024 se aplica un umbral reducido de 1 000 trabajadores en el territorio nacional. Quien equipare la LkSG con la trazabilidad por lotes está mezclando dos sistemas jurídicamente y operativamente independientes, que, si bien contribuyen conjuntamente a la transparencia en la cadena de suministro, plantean requisitos de documentación y procesos distintos.

Estándares GS1 para la trazabilidad: GTIN, SSCC, GLN, GS1-128 y EPCIS

Como organización líder mundial en normalización para la identificación, la comunicación y la gestión de datos en las cadenas de suministro, GS1 constituye la base de una trazabilidad que abarca todos los sistemas y se realiza sin interrupciones entre medios. GS1 opera en más de 150 países; en todo el mundo, más de 2 millones de empresas utilizan las normas GS1 (fuente: GS1 Global). La característica fundamental de este marco radica en que no se trata de un mosaico de soluciones aisladas, sino de un sistema coherente que conecta todos los niveles de la cadena de suministro: productos, unidades de envío, ubicaciones y datos de eventos.

El reto estructural que esto plantea es fundamental: ninguna empresa por sí sola conoce todas las etapas posteriores a las que llega un producto tras su primer traspaso. Las rutas de la cadena de suministro surgen de forma emergente, a través de una sucesión de relaciones comerciales que aún no están definidas en el momento de la producción. Precisamente por eso, un sistema modular de identificación común, que sigan todos los implicados —desde el proveedor de materias primas hasta el minorista—, no es una solución de conveniencia, sino la única base técnica sobre la que las rutas de la cadena de suministro pueden interconectarse de forma completa más allá de los límites de las empresas.

Resumen de los cuatro componentes fundamentales:

  • GTIN: identifica de forma unívoca el contenido de un envío; más detalles en el apartado sobre el GTIN.
  • SSCC/NVE: identifica de forma unívoca la unidad logística de envío a nivel mundial; más detalles en la sección sobre SSCC y NVE.
  • GLN: responde a las preguntas «quién» y «dónde»; más detalles en la sección sobre GLN, GS1-128 y EPCIS.
  • GS1-128 / EPCIS 2.0 (publicado en 2022): etiquetado legible por máquina e intercambio estandarizado de datos de eventos; más detalles también en la sección sobre GLN, GS1-128 y EPCIS.

Las empresas que aplican de forma coherente esta comprensión del sistema a sus prácticas de etiquetado sientan así las bases operativas para una trazabilidad sólida y, al mismo tiempo, crean las condiciones necesarias para que también los proveedores y los clientes puedan integrarse en una ruta de datos común y continua.

GTIN: la identificación de artículos como base de la trazabilidad de los productos

El GTIN (Global Trade Item Number) es el número de identificación único a nivel mundial y sin solapamientos para las unidades comerciales, ya sean unidades de consumo, variantes o niveles de embalaje. Responde exclusivamente a la pregunta de qué producto o variante se trata y, por lo tanto, constituye la base indispensable para la trazabilidad del producto: sin el GTIN, los datos de lote y de trazabilidad no pueden asignarse de forma unívoca a ningún artículo definido.

En las unidades de consumo y las unidades comerciales, el GTIN se aplica en forma de código de barras —EAN o UPC— legible por máquina y se registra automáticamente en cada punto de escaneo. El estándar EAN se introdujo en Alemania el 1 de julio de 1977 y, desde entonces, se ha consolidado como estándar de identificación de artículos en más de 100 países; según GS1 Germany, solo en Alemania se han adherido más de 130 000 empresas (datos de GS1 Germany de 2023). Solo el GTIN, como identificador estable de artículos, permite asignar de forma coherente los datos de eventos y movimientos a lo largo de toda la cadena de suministro a un producto concreto.

SSCC/NVE: unidad de envío única y elemento obligatorio de la etiqueta de transporte

Como componente obligatorio de la etiqueta de transporte GS1, el SSCC (Serial Shipping Container Code), conocido también en Alemania como NVE (número de unidad de envío), identifica de forma única y sin solapamientos en todo el mundo cada unidad física de envío, como un palé o una caja de cartón. A nivel internacional, se ha impuesto en los cinco continentes como «estándar de matrícula» según la norma ISO/IEC 15459. Sin embargo, su verdadero punto fuerte reside en su función como puente logístico: el SSCC se vincula con información sobre el contenido, el lote, el remitente y el destinatario, lo que permite documentar de forma exhaustiva todos los pasos de entrada, salida y traspaso de mercancías más allá de las fronteras logísticas.

Se representa, en particular, en el estándar de código de barras GS1-128, pero también como EPC (Código Electrónico de Producto), así como en los formatos de intercambio electrónico de datos EANCOM® y GS1 XML, lo que permite su registro automático y su transmisión electrónica. Toda empresa que trabaje con el sistema GS1 está obligada a utilizar el SSCC en la etiqueta de transporte.

GLN, GS1-128 y EPCIS: ubicación, soportes de datos e intercambio digital de datos

Como eslabón digital del sistema modular GS1, el GLN, el GS1-128 y el EPCIS complementan los identificadores relacionados con los productos y las unidades con las dimensiones de ubicación, etiqueta e intercambio de datos entre empresas. El Global Location Number (GLN) identifica a las empresas, las ubicaciones y las áreas funcionales como actores concretos dentro de la cadena de suministro, respondiendo así de forma inequívoca a las preguntas «quién» y «dónde».

El estándar de código de barras GS1-128 reúne en la etiqueta logística todos los atributos relevantes —GTIN, número de lote, fecha de consumo preferente y SSCC— en un único código de barras legible por máquina, lo que permite registrar automáticamente estos datos en cada punto de escaneo. Para el intercambio de datos entre sistemas, se dispone de EPCIS (Electronic Product Code Information Services) como estándar abierto de GS1: estructura los eventos de la cadena de suministro según el patrón «quién ha hecho qué, cuándo y dónde con un producto», lo que permite una trazabilidad automatizada de EPCIS incluso más allá de los límites de la empresa. El mantenimiento riguroso de los datos de artículos, proveedores y ubicaciones —tal y como se describe en el apartado sobre la calidad de los datos maestros— es un requisito imprescindible para que estos tres pilares puedan desarrollar todo su potencial.

Marco jurídico: artículo 18 del Reglamento (CE) n.º 178/2002 y la obligación de trazabilidad de la UE

La obligación legal de trazabilidad en el sector alimentario se basa, en la Unión Europea, en el artículo 18 del Reglamento (CE) n.º 178/2002, la denominada «legislación alimentaria general». Este Reglamento establece los principios y requisitos generales de la legislación alimentaria y exige de forma vinculante la trazabilidad desde la producción primaria hasta el último punto de venta. Desde el 1 de enero de 2005, todas las empresas que comercialicen o transformen alimentos, ingredientes alimentarios, sustancias relacionadas con los piensos o animales están obligadas a establecer un sistema adecuado y a mantenerlo de forma permanente.

El principio operativo fundamental es «un paso atrás, un paso adelante»: cada empresa debe poder identificar y documentar a su proveedor inmediato, así como saber a quién ha suministrado. Esta obligación se aplica en todas las etapas, desde la agricultura, pasando por la transformación, el almacenamiento y el comercio, hasta la logística.

Cabe destacar el carácter normativo del artículo 18: el Reglamento prescribe el resultado —una trazabilidad completa— y no el método técnico con el que se alcanza dicho resultado. Ya sea mediante código de barras, RFID, lista de lotes en papel o integración con EPCIS: el legislador deja la elección del sistema en manos de las empresas. Sin embargo, esta libertad de elección implica al mismo tiempo que la carga de la prueba recae íntegramente en la empresa. Quien, en caso de emergencia, no pueda proporcionar información completa, no podrá alegar la falta de una especificación técnica, sino que, sencillamente, no habrá alcanzado el resultado exigido por la normativa. Además, a nivel nacional se aplica el Código de Alimentos y Piensos (LFGB), que transpone las disposiciones europeas al Derecho alemán. Este marco jurídico se integra sistemáticamente en el sistema HACCP como marco de control preventivo para la seguridad alimentaria.

La trazabilidad en la práctica: sistemas, datos y etiquetado

En la práctica, las lagunas en la trazabilidad suelen surgir en los mismos puntos, independientemente de lo bien que esté elaborado el concepto subyacente sobre el papel. Si falta la interfaz bidireccional del ERP con el sistema de gestión de almacenes (WMS), se producen rupturas de lotes ocultas: un palé se traslada físicamente de forma correcta y se registra en el WMS, pero la referencia de pedido correspondiente permanece en el ERP con el estado de lote de entrada. La sincronización en caso de retirada de productos requiere entonces una intervención manual para conectar ambos sistemas, un esfuerzo que, en el marco de una operación de retirada en curso, pone en peligro de forma estructural la capacidad de reacción exigida por las autoridades.

Además, un control de reabastecimiento bien planificado, que tenga en cuenta los límites de los lotes como parámetros de planificación, evita que se generen existencias mixtas de diferentes lotes de producción en el almacén, lo que dificultaría posteriormente el seguimiento hacia arriba en la cadena de suministro. En el apartado dedicado a la digitalización y la integración de sistemas se explica cómo los distintos tipos de eventos se ven afectados por las discontinuidades entre sistemas y qué contramedidas técnicas son eficaces (→ Digitalización e integración de sistemas). PackageHERO® ayuda a las empresas a diseñar soluciones de etiquetado y logística de tal manera que el etiquetado físico y el registro digital de datos estén coordinados desde el principio.

El etiquetado por lotes y la calidad de los datos maestros como base de la trazabilidad

Una trazabilidad fiable depende en gran medida de la calidad de los datos maestros subyacentes. El capítulo 5 de la norma ISO 22005 concreta el nivel de detalle requerido en el sistema: establece que la unidad de trazabilidad —es decir, la unidad más pequeña que se puede rastrear— debe definirse de forma explícita y que, para cada etapa de procesamiento, se documente la transformación de la unidad de entrada a la de salida. El capítulo 6 añade qué atributos deben asignarse de forma inequívoca a esta unidad, desde el número de lote y el proveedor hasta la fecha de producción y la indicación de la cantidad. Estas especificaciones determinan el nivel de detalle con el que el sistema puede proporcionar información en caso de incidente. Para la aplicación práctica del registro de datos maestros en todos los sistemas implicados, estas definiciones deben mantenerse no solo de forma completa, sino también coherente.

Los datos maestros erróneos convierten cada consulta de lote en una búsqueda manual, lo que repercute directamente en la capacidad de facilitar información a las autoridades dentro de los plazos legales. En la práctica, se producen errores típicos en los datos maestros que interrumpen estructuralmente el flujo de información:

  • Números de lote ambiguos en el caso de varios proveedores: si distintos proveedores anteriores asignan el mismo número de lote a diferentes producciones, en caso de retirada del mercado ya no es posible establecer una asignación clara del origen, por lo que no se puede cumplir a tiempo la obligación de informar a las autoridades.
  • Falta de vinculación GLN en los cambios de ubicación: si se incorpora al sistema un almacén o una planta de producción sin asignarle un GLN, surgen puntos de transferencia anónimos en el flujo del proceso; los movimientos no pueden asignarse a ningún actor definido.
  • Datos maestros de artículos incoherentes: las asignaciones de GTIN divergentes entre el ERP y el WMS hacen que los movimientos de lotes no sigan de forma coherente a un artículo y que las consultas de trazabilidad no den ningún resultado.

Cada uno de estos tipos de errores afecta directamente a la capacidad de proporcionar información en caso de retirada del mercado: quien no pueda asignar de forma inequívoca una estación de transferencia a una unidad registrada, pierde precisamente ahí la trazabilidad —y, con ello, la base para una reacción conforme a la legislación—.

Digitalización e integración de sistemas: trazabilidad continua a través de interfaces

En el caso de un sistema de trazabilidad robusto, la digitalización no solo determina la eficiencia, sino también la viabilidad fundamental de la trazabilidad, sobre todo cuando es necesario intercambiar datos más allá de los límites de la empresa. En la práctica, las fases de implementación suelen ir desde albaranes estructurados y plantillas basadas en tablas, pasando por el registro de almacén mediante códigos de barras y escáneres, hasta sistemas ERP y WMS totalmente integrados con conexión a datos EPCIS como objetivo de integración.

Sin embargo, incluso los sistemas internos más maduros se topan con limitaciones en cuanto los entornos informáticos heterogéneos entran en conflicto en las interfaces con proveedores o clientes. Es precisamente aquí donde surgen las lagunas más frecuentes. Por lo tanto, la clave principal reside en los formatos estandarizados de intercambio de datos que conectan todas las etapas. EPCIS define para ello tipos de eventos concretos: ObjectEvent describe el cambio de estado de un objeto individual, como el escaneo de un palé en la salida de mercancías. AggregationEvent documenta la agrupación de unidades, por ejemplo, cuando se consolidan cajas de cartón en un palé. TransactionEvent vincula un objeto con una operación comercial concreta, como un pedido o un albarán de entrega.

Cada uno de estos tipos de eventos presenta una propensión específica a los errores, derivada de determinadas fallas del sistema: la falta de retroalimentación del ERP en el WMS afecta principalmente a los TransactionEvents : los movimientos de almacén se registran físicamente de forma correcta, sin que la operación comercial correspondiente se refleje en el sistema contable, lo que da lugar a una divergencia entre el evento logístico y el lote comercial. Por el contrario, las entradas manuales de lotes en los puntos de escaneo corrompen preferentemente los «ObjectEvents»: los errores tipográficos o las confusiones en el número de lote generan identidades de objeto erróneas, que se propagan a través de todos los eventos posteriores y hacen estructuralmente imposible una resolución posterior en sentido ascendente. Para la logística multicanal, esto significa que, aunque un mismo lote se entregue a través de diferentes vías de cumplimiento, todos los eventos solo permanecerán asignados a una cadena de datos común si los ObjectEvents y los TransactionEvents se registran de forma completa y coherente.

Una ventaja estructural de EPCIS frente a los registros de lotes de ERP editables a posteriori radica en la arquitectura del registro de eventos: los registros de EPCIS están concebidos como cadenas de eventos de solo anexión: los eventos, una vez escritos, no pueden sobrescribirse, sino que solo pueden complementarse con nuevos eventos. Esto los hace, desde el punto de vista estructural, más resistentes a la manipulación que las entradas del ERP, que pueden corregirse, redatearse o sobrescribirse en el día a día. En el caso de las autoridades, esto supone una diferencia concreta en cuanto a la carga de la prueba: un registro EPCIS completo e inalterable documenta el estado real en el momento del suceso, mientras que un registro ERP modificado a posteriori sigue requiriendo una explicación en caso de duda.

Conclusión: la trazabilidad como competencia estratégica fundamental en la cadena de suministro

Los requisitos de trazabilidad se ampliarán sustancialmente en los próximos años, tanto desde el punto de vista normativo como tecnológico, más allá de las obligaciones vigentes en la actualidad. Quien implemente hoy de forma sistemática los sistemas existentes sentará las bases para ambas líneas de desarrollo.

Perspectivas normativas: el Pasaporte Digital del Producto de la UE será obligatorio a partir de 2027 para determinados grupos de productos. El primer grupo afectado será el de las baterías, de conformidad con el Reglamento (UE) n.º 2023/1542; en el caso de los textiles y la electrónica, el Reglamento de diseño ecológico (ESPR) constituye la base jurídica para los correspondientes reglamentos de aplicación. El pasaporte digital del producto hace que los datos de trazabilidad digital acompañen al producto y sean accesibles tanto para las autoridades como para los agentes del mercado, lo que requiere una infraestructura que va mucho más allá del actual registro de lotes. Paralelamente, la CSRD (Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad) escalona su aplicación según los grupos de empresas: las empresas que cotizan en bolsa con más de 500 empleados presentarán su primer informe correspondiente al ejercicio 2024; las grandes empresas no cotizadas lo harán para el ejercicio 2025, siempre que superen al menos dos de los tres umbrales: más de 250 empleados, un balance total superior a 20 millones de euros o una cifra de negocios neta superior a 40 millones de euros. Ambos marcos normativos establecen como requisito previo una base de datos sólida sobre la estructura de la cadena de suministro, también para la información no financiera.

Perspectivas tecnológicas: Paralelamente a la ampliación normativa, GS1 está desarrollando, con el concepto de «Verifiable Credentials», un enfoque que no solo conserva los datos de trazabilidad a nivel interno, sino que los hace criptográficamente verificables y comprobables entre empresas. Se perfila un primer caso de uso regulado concreto en las notificaciones del RASFF: en el futuro, las autoridades podrían consultar directamente certificados de origen verificables —anclados criptográficamente a los respectivos eventos de la cadena de suministro— en lugar de realizar consultas manuales de lotes, acortando así de forma estructural el tiempo de reacción en caso de alarma. Quien invierta hoy en sistemas integrales —desde el etiquetado, pasando por el mantenimiento de los datos maestros, hasta la integración con EPCIS— sentará así las bases sobre las que podrán desarrollarse estos futuros requisitos. PackageHERO® ayuda a las empresas en la planificación y la implementación de soluciones profesionales de etiquetado y logística como base sólida para un sistema de trazabilidad preparado para el futuro.

Preguntas frecuentes

¿Cómo funciona en la práctica una retirada de productos eficaz? ¿Qué información debe estar disponible y en qué plazo?

Una retirada de productos eficaz sigue unas fases claramente definidas: en primer lugar, debe disponerse de inmediato del número de lote afectado como punto de partida. A partir de ahí, mediante el seguimiento hacia atrás, se identifican todos los lotes, unidades de envío (SSCC) y lotes de entrada afectados, incluido el balance de cantidades. Mediante el seguimiento hacia adelante se genera la lista completa de destinatarios por cada SSCC, con el fin de notificar de forma selectiva únicamente a los clientes a los que realmente se ha suministrado el producto. Se debe informar de inmediato a la autoridad competente, indicando los datos del lote, las cantidades afectadas y el paradero de los productos. La base jurídica de esta obligación de notificación la constituye el artículo 19 del Reglamento (CE) n.º 178/2002, que obliga a los operadores del sector alimentario a informar inmediatamente a las autoridades. Solo una cadena de datos mantenida de forma exhaustiva puede proporcionar esta información dentro de los plazos establecidos.

¿Qué papel desempeña el seguimiento de lotes en una retirada de productos? ¿Y cómo contribuye un sistema de trazabilidad sin lagunas a reducir el alcance de la retirada?

En caso de retirada de productos, el seguimiento de lotes es fundamental para delimitar con precisión el alcance de la retirada. El punto de partida es siempre el número de lote afectado: mediante el seguimiento hacia atrás (upstream tracing) se identifican todos los lotes de entrada, materias primas y proveedores anteriores relacionados; en el caso de los lotes mixtos, también se identifican varias fuentes de origen al mismo tiempo. El seguimiento hacia adelante (downstream tracking) proporciona, a través del SSCC, la lista completa de los clientes a los que se ha suministrado y de las unidades de envío afectadas. Un sistema de trazabilidad sin lagunas evita que, por desconocimiento, haya que bloquear gamas completas de productos. En su lugar, se puede actuar de forma selectiva solo sobre los lotes y destinatarios realmente afectados.

¿Cuál es la diferencia entre el seguimiento (hacia adelante, «downstream»: «¿Hacia dónde?») y el rastreo (hacia atrás, «upstream»: «¿De dónde?») en la cadena de suministro?

El seguimiento y la localización son dos vertientes complementarias dentro de un sistema de trazabilidad que, desde el punto de vista operativo, siguen direcciones opuestas: El seguimiento (en sentido descendente) responde a la pregunta «¿Hacia dónde?»: Partiendo de un punto de partida conocido —por ejemplo, la planta de producción—, se realiza un seguimiento de hacia dónde se ha enviado un lote o un producto. Los datos típicos son el GTIN, el SSCC, la fecha de recepción y la referencia del pedido por cada estación. El rastreo (rastreo hacia atrás, en sentido ascendente) responde a la pregunta «¿De dónde?»: determina de forma retrospectiva de qué lote procede un producto, qué proveedor anterior lo ha suministrado y qué lotes de entrada se han procesado. Ambos procedimientos recurren a los mismos puntos de datos estructurados, que deben registrarse y transmitirse de forma precisa en cada etapa de la cadena de suministro.

¿A qué objetos se refiere la trazabilidad? ¿Se aplica solo a los productos o también a las materias primas, los envases y las unidades de transporte?

La trazabilidad no se refiere únicamente a los productos acabados, sino a todos los elementos relevantes para la trazabilidad a lo largo de la cadena de suministro. Entre ellos se incluyen: - Materias primas e ingredientes – con su respectivo lote de suministro y origen - productos semiacabados y acabados —identificados mediante el GTIN y el número de lote— - unidades de embalaje —como objetos de seguimiento independientes, por ejemplo, cuando se trasladan conjuntamente varios lotes con el mismo GTIN— - unidades de transporte (unidades de envío) – identificadas de forma unívoca mediante el SSCC/NVE. Es fundamental que en cada punto de traspaso se documente la relación entre estos niveles de objetos, es decir, qué lote de materia prima se convirtió en qué unidad de envío en qué ciclo de producción. Precisamente estas relaciones de transformación constituyen el núcleo de un sistema de trazabilidad eficaz.

¿Qué riesgos económicos y jurídicos se derivan del hecho de que una empresa no pueda demostrar que cuenta con un sistema de trazabilidad que funcione correctamente?

La falta de un sistema de trazabilidad operativo conlleva riesgos económicos y jurídicos considerables. Desde el punto de vista jurídico, el incumplimiento del artículo 18 del Reglamento (CE) n.º 178/2002 puede acarrear multas y medidas administrativas. Desde el punto de vista económico, la falta de datos en caso de retirada del mercado obliga a bloquear gamas completas de productos, en lugar de limitarse a los lotes afectados de forma específica, lo que aumenta enormemente los costes de la retirada. A ello se suman el daño a la reputación, las reclamaciones de responsabilidad civil por parte de socios comerciales o consumidores perjudicados, así como la pérdida de relaciones comerciales que exigen la trazabilidad por contrato.

¿Para qué sectores y empresas de qué tamaño es importante la trazabilidad en la cadena de suministro?

La trazabilidad es relevante en todos los sectores, especialmente en aquellos en los que la calidad de los productos o de los lotes tiene repercusiones directas en la salud y la seguridad. Los sectores más afectados son el de la alimentación y los piensos (obligados por ley en virtud del Reglamento (CE) n.º 178/2002), la industria farmacéutica y de productos sanitarios, así como la industria automovilística y la electrónica. En cuanto al tamaño de las empresas, la obligación legal de trazabilidad no establece ningún umbral de tamaño. Ya se trate de un pequeño comerciante de alimentación, un productor de tamaño medio o un gran grupo empresarial, cualquier entidad que fabrique, transforme o comercialice alimentos, ingredientes o productos relacionados está, en principio, sujeta a esta obligación. Las empresas comerciales y logísticas, como eslabones intermedios de la cadena de suministro, también asumen su responsabilidad.

¿Qué se entiende por «trazabilidad» (traceability) en la cadena de suministro? ¿Y por qué este tema está cobrando cada vez más importancia para las empresas?

La trazabilidad —también conocida como *traceability*— describe la capacidad de seguir en todo momento y sin lagunas el recorrido de un producto, un lote o una materia prima a lo largo de toda la cadena de suministro: desde la producción inicial hasta el punto de venta. No se trata solo de etiquetado, sino de un sistema de información actualizado de forma continua a lo largo de todas las etapas. Este tema cobra cada vez más importancia porque las empresas están obligadas por ley —por ejemplo, en virtud del Reglamento (CE) n.º 178/2002 —, y porque, en caso de que se produzca un incidente —como una retirada de productos—, solo un sistema de trazabilidad que funcione correctamente permite una reacción rápida y específica y evita costosas retiradas generalizadas.

¿Qué papel desempeñan las soluciones profesionales de embalaje y etiquetado en la aplicación práctica de los requisitos de trazabilidad? ¿Y cómo...

Las soluciones profesionales de embalaje y etiquetado constituyen la base operativa de cualquier sistema de trazabilidad: sin un etiquetado correcto de los lotes y los códigos SSCC en las unidades de envío, ni el seguimiento hacia adelante ni el rastreo hacia atrás pueden funcionar de forma fiable. Un etiquetado incompleto o inconsistente provoca directamente fallos en el sistema, con costosas consecuencias en caso de retirada de productos. PackageHERO® ayuda a las empresas a sentar estas bases operativas de forma adecuada: con conocimientos prácticos sobre el etiquetado conforme a GS1, soluciones de embalaje adecuadas para procesos de distribución trazables y recomendaciones fundamentadas a lo largo de toda la cadena de procesos, desde el registro de datos maestros hasta el etiquetado escaneable en palés y unidades de envío.

¿Qué requisitos técnicos y organizativos deben cumplir las empresas para garantizar una trazabilidad completa en su logística?

Para lograr una trazabilidad completa, las empresas necesitan medidas tanto técnicas como organizativas: A nivel técnico, es fundamental que cada unidad cuente con un etiquetado conforme a las normas, como el GTIN a nivel de producto y el SSCC en las unidades de envío. Cada etapa de la cadena de suministro debe registrar los datos de los eventos de forma legible por máquina: número de lote, fecha de producción, ubicación de almacenamiento y escaneo de la entrada de mercancías. Sistemas como EPCIS permiten el intercambio de datos entre empresas sin discontinuidades. Desde el punto de vista organizativo, los datos maestros deben mantenerse completos, coherentes y actualizados. Las relaciones de transformación entre los lotes de entrada y salida —por ejemplo, en el caso de la división de lotes o los lotes mixtos— deben documentarse de forma explícita. Deben eliminarse las discontinuidades entre los sistemas de almacén, envío y TI, de modo que, en caso de incidente, todos los datos puedan consultarse a tiempo.

¿Qué consecuencias pueden acarrear para las empresas el incumplimiento de las obligaciones de trazabilidad establecidas en la normativa alimentaria, de conformidad con el Reglamento (CE) n.º 178/2002?

En caso de incumplimiento de las obligaciones de trazabilidad establecidas en el Reglamento (CE) n.º 178/2002, las empresas se enfrentan a graves consecuencias a varios niveles: Las medidas administrativas incluyen inspecciones de las instalaciones, la inmovilización de productos, la orden de retirada del mercado y multas, cuyo importe se rige por la legislación nacional y, en Alemania, está regulado por la LFGB. Los riesgos de responsabilidad civil surgen cuando, debido a una documentación incompleta, no se han podido limitar a tiempo los daños y los clientes o consumidores afectados reclaman indemnizaciones por daños y perjuicios. Las consecuencias operativas afectan sobre todo a los casos de retirada de productos: quien no pueda facilitar a las autoridades los datos de los lotes dentro del plazo establecido se arriesga a que se produzcan bloqueos de productos de gran alcance, que superen con creces el volumen de mercancías realmente afectadas.

¿Qué establece el artículo 18 del Reglamento (CE) n.º 178/2002? ¿Y qué significa en la práctica el principio «un paso atrás, un paso adelante» para las empresas?

El artículo 18 del Reglamento (CE) n.º 178/2002 obliga a todas las empresas de la cadena alimentaria y de piensos a garantizar la trazabilidad de sus productos en todas las etapas de producción, transformación y distribución. El principio «un paso atrás, un paso adelante» concreta esta obligación desde el punto de vista operativo: cada empresa debe documentar de qué proveedor inmediato ha adquirido un producto y a qué destinatario inmediato se lo ha suministrado. No se exige un seguimiento completo que abarque todas las etapas; la conexión entre los distintos eslabones de la cadena se consigue mediante la documentación exhaustiva de cada etapa. En la práctica, esto significa que los datos de los proveedores y destinatarios deben poder consultarse en cualquier momento por lote, especialmente para las solicitudes de información de las autoridades y en caso de retirada del mercado.

¿En qué se diferencian el GTIN (Global Trade Item Number) y el GLN (Global Location Number)? ¿Y qué papel desempeñan ambos identificadores en la creación de e

El GTIN y el GLN son dos identificadores GS1 fundamentalmente distintos que responden a preguntas diferentes en el sistema de trazabilidad. El GTIN (Global Trade Item Number) identifica un producto, es decir, «¿qué es?». Identifica de forma unívoca una unidad comercial y constituye la base para el seguimiento de lotes y envíos. En combinación con un número de lote o de serie (SGTIN), el identificador del producto se convierte en un punto de referencia completo para el seguimiento. El GLN (Global Location Number) identifica un lugar o una organización —es decir, «¿dónde está?» o «¿quién participa?»—. Designa de forma unívoca y legible por máquina las plantas de producción, los almacenes, los destinatarios o los proveedores. En el sistema de trazabilidad, ambos se complementan: el GTIN identifica el objeto del flujo de mercancías, mientras que el GLN identifica las etapas implicadas. Solo juntos permiten una reconstrucción completa de la genealogía del producto, desde el lote de entrada en el proveedor anterior hasta el cliente al que se suministra.

¿Qué aporta EPCIS (Electronic Product Code Information Services) a la trazabilidad interempresarial? ¿Y cómo complementa los sistemas existentes?

EPCIS (Electronic Product Code Information Services) es un estándar de GS1 que recopila datos de eventos a lo largo de la cadena de suministro en un formato uniforme y permite su intercambio entre empresas. El núcleo del estándar es la documentación de los denominados «eventos»: ¿cuándo se observó una mercancía, dónde, en qué estado y en qué contexto comercial? De este modo, EPCIS cubre una laguna fundamental de los sistemas de códigos de barras existentes: mientras que el GTIN, el SSCC o el GS1-128 identifican objetos y unidades, EPCIS documenta lo que realmente ocurrió con esos objetos en cada etapa. Los sistemas de códigos de barras proporcionan el «qué»; EPCIS proporciona el «cuándo, dónde y por qué». Para la trazabilidad interempresarial, esto significa que los datos de los eventos procedentes de la producción, el almacén, el transporte y la entrada de mercancías se agrupan en un formato estructurado y legible por todos los sistemas, lo que permite tanto el seguimiento hacia adelante como el rastreo hacia atrás más allá de los límites de varias empresas.

¿Cuáles son las normas GS1 más importantes para la trazabilidad? ¿Y qué función concreta cumplen el GTIN, el SSCC/NVE, el GLN, el GS1-128 y el EPCIS, respectivamente?

Las normas GS1 más importantes para la trazabilidad se integran entre sí como un sistema: el GTIN (Global Trade Item Number) identifica de forma unívoca un producto a nivel de artículo, lo que constituye la base de toda asignación de lotes y productos. SSCC/NVE (Serial Shipping Container Code) identifica cada unidad de envío como una unidad logística independiente y única, lo cual resulta decisivo en el traspaso al transportista y en la retirada de productos. GLN (Global Location Number) identifica de forma unívoca las ubicaciones y los socios comerciales; de este modo, se puede localizar claramente el centro de producción, el almacén o el destinatario. GS1-128 es el estándar de código de barras que transmite de forma legible por máquina el GTIN, el SSCC, el número de lote y otros atributos en la etiqueta. EPCIS (Electronic Product Code Information Services) recopila y comparte datos de eventos —cuándo, dónde, qué y por qué— de forma interempresarial, lo que permite un seguimiento completo hacia adelante y hacia atrás a lo largo de toda la cadena de suministro.

¿Por qué la trazabilidad de lotes reviste una importancia especialmente crítica, precisamente en los sectores alimentario, farmacéutico y de la automoción?

En las industrias alimentaria, farmacéutica y automovilística, el seguimiento de lotes reviste una importancia especial, ya que cualquier defecto en estos sectores tiene consecuencias directas para la salud o la seguridad. Los alimentos contaminados, los medicamentos defectuosos o los componentes de vehículos defectuosos pueden poner en peligro vidas humanas. Por ello, los requisitos normativos son muy estrictos: En el sector alimentario, el principio «un paso atrás, un paso adelante» exige la documentación por etapas de todas las relaciones con proveedores y destinatarios; en el ámbito de los productos sanitarios, el Reglamento de la UE sobre productos sanitarios (MDR) 2017/745 exige una identificación única de cada dispositivo (UDI), obligatoria a partir de la clase I. Un sistema eficaz de trazabilidad de lotes permite, en todos estos sectores, delimitar con precisión las unidades afectadas en caso de retirada, en lugar de bloquear preventivamente líneas completas de productos.

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